
Este fenómeno se vio en la última Feria PuroDiseño, donde los stands de las provincias crecieron, tanto en expositores como en rubros, que van desde accesorios, indumentaria hasta muebles y objetos. Pero aparecieron, y tal vez esto fue lo más novedoso, muchos diseñadores con stand propio y con sus propuestas destacadas por ser innovadoras.
Entre los objetos con sello del lugar, se destacaron las madejas de lana merino hiladas en rueca y los tejidos hechos a mano por tejedoras de Chubut y Salta; las carteras de cuero pintadas a mano, de Córdoba, y las combinadas en cuero y alpaca, de Salta.
En ecodiseño, se vio cómo el cartón reciclado puede transformarse en cajas o muebles (desde revisteros hasta bancos), según una propuesta de Paraná, Entre Ríos. O cómo el caucho reciclado de neumáticos puede devenir en macetas o bancos, una idea de Córdoba. Y cómo las tradicionales cestas de carandillo que tejen las comunidades tobas, en Formosa, pueden tener un toque moderno recubiertas con descartes de botellas de plástico, lo que les da color e impermeabilidad. De los deshechos textiles, surgieron accesorios de todo tipo, mezclados con plumas, con piedras, con plata, cobre, botones. El resultado: collares hippie-chic que no tienen nada que envidiarle a los diseños palermitanos.
Pero hay diseños que surgen más allá del lugar, como muebles antiguos restaurados con diseño, en Córdoba; mantas, tapados y sombreros de seda y fieltro, de Necochea; zapatos de piel y taco metálico, de Salta; botas pintadas a mano, de Tucumán; coloridas macetas de barro, de Rosario; o cartas de truco con ilustraciones de gauchos, muy a fin con el Bicentenario, de Buenos Aires.
De todos los rincones del país, para todos los gustos y estilos, diseño bien argentino.
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