
Arantxa Parra, la tenista española que ayer jugó contra Venus Williams en la segunda ronda pudo apreciar esos detalles. «No me había fijado antes, pero he visto que era transparente. Es bonito pero no me lo pondría para jugar al tenis. Estaría incómoda» decía tras ser derrotada por 6-2 y 6-4 por la tenista estadounidense que, sobre la pista, se movió sin problemas, aunque cada vez que ganaba un punto debía ajustarse el vestido. No parecía preocupada por esos problemas y los cientos de fotógrafos y cámaras de televisión que intentaban captar cualquier movimiento de ella. Si Venus quería hacer promoción de su innovadora colección ha elegido la mejor pasarela de París.
Mostrar la personalidad
Ayer aprovechó su cómoda victoria para hablar más de moda que de tenis. «Con este vestido intento mostrar mi personalidad en la pista, esto es lo primero. Y lo segundo, lucir una ropa que se pueda decir: ‘Sí, le gustan las cosas bonitas’. Quería utilizar la blonda, pero ¿cómo hacerlo en una pista de tenis?. Era un desafío. Hasta que me dije: ‘¿Por qué no probarlo?’ Era una buena idea y quería explotarla a fondo».
Venus Williams ha conseguido el impacto provocador que buscaba, aunque negaba que esa fuera su intención. «Esta ropa la he creado para mí, para verme en la pista y ver como la gente reacciona. Quería lucir un vestido distinto, único, que reflejara mi personalidad. Y creo que lo he conseguido. En el futuro quiero dedicarme a la moda, pero de momento mi intención es ser buena en la pista». La tenista bromeó que había recibido algunas proposiciones de matrimonio y admitió que su figura quedaba especialmente realzada. «Bueno, tengo unas nalgas salidas pero eso es una cuestión de genética, solo tenéis que ver a mis padres o a mi hermana». En París Venus ha eclipsado a Serena, pero no en la pista donde ambas confían cruzarse en la final.
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