
Carlos Felipe ni confirma ni desmiente, pero ya hay fotos de su noviazgo con Sofia Hellqvist. El problema va más allá de que el segundo heredero al trono haya tardado poco en volver a encontrar pareja, tras su divorcio. Lo peliagudo es que ella es stripper.
La joven de 25 años ya era famosa antes de verse vinculada al único hijo varón del rey Carlos Gustavo.
Primero por unas fotos en las que sólo la cubría un tanga y una serpiente, que, en realidad, era su compañera de trabajo en los espectáculos eróticos que eran su fuente de ingresos. Después, participando en el reality Paradise Hotel.
Y ahora, su pasado la persigue y son muchos los suecos que se atragantan al pensar que ella pueda aparecer en las fotos de la familia real sueca.
Contra todos los detractores, el príncipe Carlos Felipe ni confirma ni desemiente la relación, pero fuentes cercanas a él aseguran que han pasado juntos la Semana Santa y que hace ya meses que salen juntos.
Y así, Sofia se ha metido en una campaña de limpieza de imagen, por si acaso. El pasado mes de octubre viajó a Ghana para completar un programa de voluntariado y ha cambiado su residencia de Nueva York a Suecia para ir ganando posiciones.
No le hacía falta una novia con un currículo así al príncipe, que ya era considerado un soltero de oro y uno de esos jóvenes de la nueva generación de la realeza cuya vida era carne de prensa rosa. Ni siquiera su divorcio de Emma Pennard, fue bien visto por la sociedad del país escandinavo.
Su gusto por las carreras de coches y la buena vida ya le habían convertido en algo así como la oveja negra, en contraste con la buena prensa de sus hermanas Victoria y Magdalena.
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