
La textilera resulta la única del país que se dedica a esta producción, dirigida a las tiendas recaudadoras de divisas (TRD) y los talleres de confecciones textiles. Para las primeras elabora carretes de 400 metros, y con destino a los segundos, conos de formato industrial de 5 mil y 2 mil 500 metros, de diversos colores, de algodón poliéster cien por ciento.
En estos momentos la fábrica de hilos marca Ariadna se potencia, con el objetivo de mejorar la calidad del producto, y elevar los actuales niveles de producción.
Su funcionamiento es fruto de las innovaciones de un grupo de trabajadores que adaptaron máquinas en desuso empleadas en la confección de tejido, con el fin de producir hilo y variar la gama de ofertas de la industria villaclareña.
Aunque todavía están lejos de satisfacer la demanda nacional, este constituye un artículo netamente cubano, que le ahorra al país la divisa empleada en su compra en el exterior.
Fuente Idalia Vázquez Zerquera, de Vanguardia.
Foto de archivo
10/14/2009
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